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“¿Y de dónde viene ese nombre tuyo tan raro?” Emma James, de apellido Schröder, es la joven heroína del libro para niños El futuro de las mariposas de Silke Scheuermann, y en su vida de no más de once años ha escuchado muchas veces esta pregunta. Sin embargo, la explicación es muy sencilla; a sus padres les gustaba mucho el nombre de niña y el de niño que habían elegido antes del nacimiento, tanto que le habían puesto a su hija, finalmente, los dos nombres.
Pero esto no es lo único especial en Emma James. Ella tiene además un talento fuera de lo común: puede “soñar” el futuro. “Cuando llegaba a este punto, tenía dolores de cabeza que le duraban un rato, y luego sabía algo que antes no había sabido. Lo veía como en una breve película delante de ella.” Esto no le ocurre demasiado a menudo y las visiones tampoco son muy precisas, pero puede ser de mucha ayuda haber puesto una curita en el bolso si ya sabemos que nuestra mejor amiga se abrirá la rodilla. Esta amiga, sin embargo, no quiere creer demasiado en los pronósticos de Emma James y nunca hace caso de ninguna de las advertencias; esto ocasionará que Emma James vuelva a plantearse una pregunta que alguna vez ya se ha hecho: si se podría, y cómo, influenciar en el futuro.
Este es, precisamente, el gran tema de Emma James y el futuro de las mariposas. En su debut dentro de los libros para chicos, Silke Scheuermann ha introducido este tema con todo cuidado en el contexto de una historia divertida y contada de forma sensible, reuniendo así los elementos que hacen un buen libro infantil: aventuras entretenidas, un par de acertijos que hay que resolver, y no en último término amistades verdaderas, así como algunas penas de amistad. Y es muy interesante leer cómo Emma James va investigando la cuestión de la modificabilidad del futuro y cómo finalmente encuentra una respuesta, que además salvará una vida.
Pero antes también encontraremos a Paul. Es un año mayor que Emma James, su mejor amigo y además un “hombre de negocios”. Paul abandonó la escuela porque está esperando una plaza en un internado, de modo que mientras tanto puede dedicarse, junto al comercio floreciente de bolsos en bandolera tejidos a mano y la organización de mercados de pulgas, a su proyecto más reciente, un servicio de paseo de perros. A partir de uno de los sueños anticipatorios de Emma James, empieza una carrera teatral para uno de estos perros. Pero a diferencia de lo que ocurre en su visión, Schmitti el caniche, que preferiría dormir todo el día, demuestra ser más un “espectáculo cansino” que un perro ladrador apenas escucha el comando para hacerlo. Y si bien, en un principio, el director de teatro mantiene al perro dentro de la compañía por falta de otras alternativas, finalmente, poco antes del estreno, se deja convencer por los niños de cambiar la obra según el único talento de Schmitti, que es dormir, y así la convierte en un éxito.
Mientras Paul y Emma James están bastante ajetreados con los muchos ensayos teatrales y los diversos intentos de hacer que Schmitti esté de alguna manera “en forma”, Emma James vuelve a tener un sueño del futuro, y así aparece un nuevo problema: ya desde la infancia, su hermano menor Rainer Maria sufre de un asma severo, y ahora finalmente será operado del pulmón para curarse. Pero las imágenes en la visión de Emma James solo dejan vislumbrar algo malo en lo que respecta al resultado de la operación.
Sin embargo, sus padres no quieren hablar ni de la enfermedad del hermano ni sobre la operación; Emma James recibe siempre respuestas vagas a sus preguntas. Y finalmente, cuando decide confiárselo a Paul, él le hace una propuesta muy pragmática: buscar consejo con una adivina “profesional”. Ambos encontrarán en Karin Korall una nueva amiga, que solo puede pensar haciendo previsiones. No puede ver el futuro con claridad, pero gracias a su sabiduría de vida le hace a Emma James una advertencia que será decisiva: “el futuro empieza hoy”.
Más o menos solos y a su propia suerte, los amigos viajan a escondidas a la gran ciudad para pasar allí la noche en un hotel junto al hospital. Y lo que para Paul será únicamente una aventura emocionante significará para Emma James el intento de estar en el lugar correcto en el momento correcto, con el propósito de cambiar el futuro de forma decisiva y convertirse en una heroína. Y esto es lo que consigue fantásticamente – si bien de una forma muy distinta a la esperada.
Con la figura de Emma James, Silke Scheuermann ha creado un personaje de libro para chicos tan simpático como resuelto, que a menudo comprende el mundo de los adultos mejor de los que ellos sospechan. Cuando la madre le anuncia que después de la operación podrá volver a jugar con su hermano, Emma James hasta se enfurece: “Eso sí que era un chiste. Poder jugar de vuelta con Rainer Maria. Como si hubiera jugado realmente alguna vez con él. Siempre estaba en la cama o en el hospital. Y cuando se ponía bien, ahí estaban los padres saltando a su alrededor.”
Este acento ligero y desenfadado otorga al libro un tono de despreocupación, si bien junto a todas las divertidas aventuras, lo que se cuenta allí son cosas tristes. Pues la historia de Emma James es también la historia de una niña que siempre debe quedar relegada. La autora narra de una forma notablemente comprensiva y con una sensibilidad marcada para los deseos y los conflictos infantiles sobre esta sensación de Emma James de estar de más en la familia. Esto ocurre por ejemplo cuando, jugando al Scrabble sola con sus padres, de pronto Emma James no desea nada más vehementemente que una familia de tres integrantes, sin el hermano. Después de esto le agarra un sentimiento de culpa, pero se tranquiliza con la idea de que llevará a su hermano al ensayo teatral como “resarcimiento”, y llega a la conclusión de que uno no siempre puede controlar los propios pensamientos.
Los niños podrán hallarse cómodamente dentro de lo relatado, identificándose con Emma James, y lo harán con gusto, pues Silke Scheuermann desiste de utilizar el dedo pedagógico y se sumerge por completo en el horizonte de las experiencias infantiles. De esta forma, la autora consigue desarrollar a partir de los propios personajes planteos y posibilidades de solución, convirtiéndolos en la acción del libro. Así por ejemplo cuando Emma James decide “a modo de prueba, dedicarse a investigar el futuro”. Estando un día sola en casa, escucha a escondidas un llamado para su madre y quita de su lugar un documento de su padre, pero después se queda cavilando sobre las consecuencias desagradables de sus actos.
Y finalmente, mirando el refrigerador vacío, se le ocurre la idea de que muchas veces no es tan difícil cambiar las cosas hacia algo positivo. Entonces corre rápido al supermercado, y a la noche, mientras las milanesas se fríen en la sartén, ha aprendido algo más a partir de sus experiencias: “La serie de pruebas había dado claramente como resultado que uno puede cambiar el futuro. Hay que meditar un poco e interpretar de forma correcta los signos. Solo que no siempre bastará con ir a hacer las compras.”
Eva Jaeschke
Enero de 2010
[Traducción de Mariana Dimópulos]
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