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|  | | Por el momento no hay que temer que las nuevas generaciones estén perdiendo el interés por la música. Tampoco parece haber nada que indique que el público de los conciertos de música clásica sea cada vez más reducido, por más que se hayan hecho malos augurios. Y, sin embargo, vale la pena celebrar la publicación de un libro que explica a los lectores jóvenes de modo ocurrente y entretenido cuál fue el contexto histórico y teórico en el que se comenzó a generar sonido, porque hasta los más amantes de este arte recordarán que la primera aproximación a la historia de la música solía ser sosa y poco inspiradora (o estaba lejos de toda realidad).
El crítico y periodista Axel Brüggemann (1971, Bremen) no comete ninguno de esos dos errores. Conocido entre otras cosas por las charlas de backstage emitidas por el canal alemán ZDF, Brüggemann ha escrito varios libros de música para niños y adultos y además ha sido artífice de una colección muy premiada de música clásica para niños producida por el sello Deutsches Grammophon. Ahora, bajo el título ¿Cómo se convierte el ruido en música?, nos presenta “una historia de la música distinta”, pensada para adolescentes, pero también para adultos, en especial para quienes estén relacionados con la pedagogía musical y busquen, sea para aplicar en el ámbito privado o profesional, una manera adecuada de transmitir ciertos conocimientos.
Brüggemann abre un abanico que va desde el grito de un bebé de la Edad de Piedra hasta las composiciones de Stockhausen y Cage; desde Platón hasta el “gangsta rap”; de la flauta de hueso hecha en tiempos primitivos al techno y, por supuesto, desde Beethoven hasta los Beatles. Su objetivo es motivar al lector a que se entregue a la “aventura de la música”, para lo cual sus textos hacen uso de recursos discursivos que han demostrado ser de gran utilidad en lo periodístico: tiene un estilo breve, conciso, escritos en un tempo moderado, el tono es entretenido sin por eso ir en detrimento de lo profundo y las descripciones tienen un tinte colorido sin por eso apartarse de la seriedad propia de un entendido.
Pese a que Brüggemann se interesa por la música a nivel global, las páginas del presente libro se dedican más bien a explicar la evolución de la música a lo largo de los siglos en base al análisis de la música europea. A cada época le corresponde un título muy ilustrativo, como El sonido divino para la Edad Media; La música en movimiento para el Renacimiento y el Barroco; y El ser humano en la música para el período clásico. El diseño es vivaz sin ser infantil, y la información y el vocabulario específico de la teoría musical están tan bien engarzados en el texto general que no frenan la lectura. Además, el libro presenta breves apartados con aportes de algunos de los grandes músicos de nuestra época: Daniel Barenboim describe “lo indecible” del sonido; Cecilia Bartoli habla del canto de los castrati; Nikolaus Harnoncourt cuenta en qué consiste su búsqueda del verdadero sonido; Daniel Hope habla maravillas de su violín; Thomas Quasthoff nos revela los secretos de la voz humana, y la estrella multifacética del rock, Sting, reflexiona sobre el futuro de la música.
Claro, es de entender que al comprimir semejante viaje a lo largo de la historia en tan sólo doscientas páginas algunos de los aspectos sean tratados con cierta superficialidad y que el libro a veces se vea obligado a recurrir a esquemas sintéticos y estereotipados. Eso hace que por momentos surja un dejo de comicidad involuntaria, como por ejemplo cuando dice sobre el compositor Gustav Mahler: “Tenía una frente grande y sufría hemorroides. Pero de todas formas impactaba a la gente que conocía”. Más allá de esta observación, cabe destacar que el libro está concebido en primera línea para despertar el interés y la curiosidad de manera de que el lector quiera ir en busca de otros textos para profundizar sus conocimientos. De la misma manera, el libro se propone ser una invitación a escuchar, oír de modo activo el silencio, los ruidos, los sonidos, el bullicio y esa melodía que cambia sin cesar a través de los siglos. Para la historia que quiere contar, Axel Brüggemann ha logrado hallar un ritmo realmente contagioso.
Kristina Maidt-Zinke Septiembre de 2011 [Traducción de Florencia Martin]
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